martes, 14 de agosto de 2012

Capitulo 4

Capitulo 4
Nuevo vecino

— ¿Cuánto dormí? — Le pregunte resignada — Algunos 15 minutos, no fueron muchos. — Aviso con normalidad, no presentí que fueran solo esos cortos minutos, sentí dormir varias horas. En ese instante alguien abrió la puerta con suma rapidez, se trataba de mi padre con el mismísimo bibliotecario, ambos ya parados frente a nosotros. Al recapacitar, en seguida me incorpore a Jake quien ya se encontraba recto pisando el piso, parado con una expresión de seriedad en su rostro. — Hija, vamonos — me ordenó mi padre fulminando con la mirada a Jake — No, niña. Tu no te vas sin antes tener una disculpa de mi parte, y para usted igual joven. Cometí un gran error al irme a mi hora de almuerzo dejando la puerta cerrada, en verdad creí que no había nadie — Se disculpo el bibliotecario, era un señor desordenado, que parecía tener días sin llevar contacto con el agua y un poco bipolar. Era el prototipo contrario a los comunes bibliotecarios. — Una disculpa, ¿es todo? — Espeto Jake con el entre cejo fruncido. Papá y yo nos fuimos a casa como si se tratara de una urgencia, no me otorgo ni un minuto para despedirme de Jake Andrew, el cual se fue con paso lento del lugar en el que duramos poco más de 5 horas. Mi padre - Javier - permanecía reservado - En realidad: siempre era así, nunca platicábamos, solo cruzábamos una que otra oración como; "Buenos días", "Hola", "Buenas noches" o "¿Cómo te fue hoy?", nuestra relación no era para nada estrecha -.De ese viernes hasta el lunes; los días transcurrieron bastante tranquilos. Me ocupe de mis clásicas actividades. Yo atendía el aseo en casa porque mi padre trabajaba casi todo el día pues sus jornadas en la empresa donde se desempeñaba como contador eran de 6 horas pero el hacía tiempo extra por simple gusto, era un obsesionado con trabajar allí. Desde los 12 años deje de contar con una madre, tarde dos años en asimilar que mi adorada mamá estaba muerta. Aun la recuerdo con su cálida sonrisa y su amabilidad con todos, ella era preciosa. Mi padre se volvió muy amargado desde que mamá tuvo un accidente automovilístico y por desgracia falleció, no lo juzgo...lo comprendo.

Al día siguiente me dirigí a mi presunto mesa banco, siendo capturada por la mirada incógnita de algunas personas, en su mayoría hombres, de inmediato me percibí incomoda y figure escribir en una de mis libretas para evadirlos. La gente en esa escuela hasta la fecha me parecía muy descuidada, te observaban sin precaución, les importaba poco si los delatabas en pleno acto.Algunos minutos después pude esperar la llegada de la profesora de matemáticas con total normalidad, hasta que todas las miradas de las chicas se centraron en un solo hombre: precisamente Jake. El jovencito apenas llegaba, el rompe corazones se la quiso dar de rebelde por un día llegado tarde sin contar que la profesora llegaría aun más tarde que el. Era eso, ¿o no?. — ¿Has traído el USB? — Le pregunte con referencia al proyecto de Informática sobre las redes sociales — Si — Contesto evasivo, su frialdad era peor que la de un millón de hielos — ¿Iremos a imprimirlo? — Le cuestione por segunda vez — Si quieres ir sola...adelante 
— Espeto sin verme, moviendo su brazo hasta mi mesa y poniendo allí el USB. Al parecer volvía a ser el mismo que conocí desde un principio, un Jake que no trataba con nadie excepto su amigo Carlos. 

Antes de que tocara el timbre - Siendo que la maestra nunca llegó - una chica con una falda muy corta y un escote prolongado llego a la clase atrayendo rápidamente la atención de muchos hombres en el salón, ella se acercaba
a Jake, hasta que finalmente tomo asiento de una forma "sensual" sobre su mesa rodeándolo con sus manos por su cuello.  Se acercaron de un instante a otro para concluir en un pequeño beso en los labios. Solo un beso entre ellos que me produjo un cosquilleo para nada agradable, mi piel se erizo sin entender el por que, tenía la pregunta...mientras no la respuesta. Todos los mirabas impactados, no era para menos. La popularidad de ambos se salía por los poros, esos dos chicos eran muy afamados y que se hayan besado en medio de el salón iba a ser la novedad en boca de muchos.
 — ¿Quién era ella? — Le preguntó un compañero de clase llamado César.  — No te incumbe — Pronuncio Jake con desprecio  — Calmado amigo. Solo preguntaba. — Se defendió César. 
Andrew no le tomo mayor importancia, prosiguió estudiando esos libros matemáticos que parecían su mayor trauma.

— ¿Si? — Dijo percatándose de mi mirada sobre él, causando un desequilibrio dentro de mi — ¿Quién imprimirá el trabajo? — Le pregunte con seriedad — Me da igual — Predispuso seco — En nuestro trabajo, ¿conoces la definición de equipo? deberías preocuparte — Manifesté transfiriendo tal cual mis pensamientos a mi boca, sin titubeos de menor grado — ¿Preocuparme por esto? no, gracias. Me preocupo por otros sucesos de mayor contundencia en mi vida.
— No te entiendo, cariño. Intento entenderte, porque eres con quien he tenido el mayor acercamiento en está preparatoria nueva para mi, pero parece imposible. No dejas de evadir, ¿pretendes jamás tener amigos? 
 
— Eso a lo que le dicen "amistad" no es nada aparte de un disfraz de los hipócritas para atacarte donde más duele. — Eso no es amistad, lamento informarte que estás en lo incorrecto. — Lo contradije con una pequeñísima sonrisa — ¿Por qué de repente eres tan diferente? — Pregunte con esa sonrisa mencionada anteriormente — No quiero lastimar a nadie — Declaro tranquilo, acercándose a mi desde su banco para charlar "Frente a frente" — ¿Qué? — Dije sin comprender. Jake iba a pronunciar algo más pero el timbre sonó por fin dejándonos un poco aturdidos. Prácticamente tuvimos descanso.

Próximamente partí sin la compañía de nadie a la papelería del Instituto para imprimir el proyecto de informática.
La tarde en la preparatoria transcurrió veloz...al recobrar mis cinco sentidos caí en cuenta de que ya me encontraba caminando por la colonia en la cual se establecía mi casa. Por atrás se escuchaba perfectamente el pedalear de una bicicleta, justo en el momento en el que decidí voltear  la voz de la persona que transitaba libremente en su transporte resonó ante mis oídos produciéndome un escalofrió y pausando mi paso deprisa.
— ¿Qué haces por acá? — Cuestione cuando se acerco hasta donde yo estaba caminando.
 
— Por aquí vivo ahora. — ¿Cómo? — Reclame desconcertada. ¡Si que la ciudad era pequeña, y las coincidencias muy grandes!. Deduje que los camiones de mudanza que llegaban constantemente en los últimos días eran de su familia. — Lo que oíste — Expuso con expresión de enfado — En la casa de allá — Manifestó señalando una casa extraordinaria. Daba la impresión de alguien con dinero a grandes cantidades, se encontraba una cuadra de la mía. La idea no la analizaba al cien por ciento, ¿El popular y yo...vecinos?.

Continuara

No hay comentarios:

Publicar un comentario