Capitulo 3
Comportamientos incomprensibles
— ¡Por fin llegamos! — Exclame una vez cansada de caminar ya que estaba lejos la preparatoria de la biblioteca - No se trataba de la biblioteca del Instituto, sino otra -. Jake se limito a mirarme sin espetar. Tomamos asiento frente a una de las computadoras que se establecían allí — Tu empieza a buscar ¿si? — Solicite — De acuerdo — Afirmo sin verme. Estuvimos haciendo exclusivamente el trabajo: sin trasmitir palabras de algo más que no fuese lo escolar. Iba a tomar mi libreta para apuntar unas cuantas paginas importantes de la web y el casualmente igual tomaría su libreta - la cual yacía al lado de la mía -. Sin planearlo, nuestras manos se encontraron en una sola, el mantenía su mano arriba de la mía, ambos fijábamos nuestras miradas en la escena, involuntariamente trague saliva. Mi corazón se aceleró intensamente, percibí una opresión leve en mi pecho...muchos sentimientos dramáticamente se revolvieron dentro de mi. Provisionalmente subí mi mirada, encontrándome así con la suya causando una especie de magia adherida al momento. La magia se esfumo íntegramente cuando despojo su mano y su mirada violentamente. Aclaro su garganta, se acomodo en la silla y para concluir siguió tecleando con normalidad. "Tonta" use el adjetivo en mi propia contra.
— Hemos terminado — Aviso apagando la computadora de escritorio, por consiguiente guardamos nuestras cosas, el en su mochila negra y yo en mi amplia bolsa: caminamos hasta la puerta de salida. — ¡Mierda! ¡Está cerrado! — Voceo viendo la puerta, intentando abrirla cada vez más desesperado, moviendo la perilla con exasperación. Está vez fui yo la que se limito a observar. Jake dio algunos pasos hacia atrás de la puerta luego corrió hasta la misma y la empujo con todo su peso haciendo que está se tambaleara. Aplico ese procedimiento varias veces sin conseguir nada aparte de un seguramente dolor de hombros y espalda — Está muy duro — Replico — ¡Nos dejaron encerrados! ¡Vaya! — Expuse mi preocupación.
— Tendremos que esperar a que venga alguien - No creo que sea pronto, mañana hay ausencia de personas. Es sábado.— Demonios, es cierto — Mencionó inflando sus mejillas en señal de pensar en algo definido, lo cual me provoco gracia y sonreí sin pensar; su apariencia era tierna haciendo aquello. — ¡Ya se! podemos llamar a alguien por medio de un celular — Planteo luego de unos segundos de silencio, sacó su celular de su pantalón — No tiene carga, lo que me faltaba — Replico molesto tirándolo sin resguardos al piso; cabe destacar que era un celular de los más actuales, incluso se veía nuevo. ¿Cómo alguien tira su celular ultima generación? es prácticamente tirar varios miles. Saque mi celular y llame a mi padre, dándole datos necesarios para que viniera a salvarnos de pasar algunas largas horas acá. Era una gran indulgencia no fijarse si habían personas aun en los pasillos de las computadoras, afirmativamente la Biblioteca en la que estábamos era gigante, aun así, se debe permanecer con un control del lugar.
— Solo esperemos, mi padre está en camino. — Musite. El se sentó al lado de la puerta en el piso. Yo, por el contrario, tome un libro de los grandes estantes sentándome a un lado de mi compañero y comencé a ojear aquel desgastado libro de hojas amarillentas — ¿Te gusta leer?— Me cuestionó. Hecho que me dejo casi perpleja, por fin aparecía dispuesto a entablar una conversación como dos jóvenes de 16 y ¿17 años? más o menos normales — Si, bastante. También escribir. Un día no muy lejano publicaré un libro, quizás dos u tres. — Le conté ilusionada al pensar si realmente eso era lo que me deparaba el futuro. Nos encontrábamos cerca uno del otro y, por primera vez no lo presentía tan adverso. Su corazón y el mio en cierto punto ya no se rehusaban a tratarse bien. Andrew dejó de ser el "Chico rebelde" por un momento, en sus ojos pude percibir una vibra distinta, la oscuridad se apagaba y hacía inicio a una chispa que a cada momento se extendía dentro de si. — Es un buen plan para el futuro — ¿A ti que te gusta hacer? — Permaneció callado viéndome mientras supongo pensaba claramente, para luego contestarme con suma lentitud.
— Tocar la guitarra, la batería y el piano. También me gusta leer, estudiar matemáticas y escuchar música.
— Perfecto, son muchas actividades. ¿Hay algo más que te gusta hacer de repente? presiento que si.
— Si lo hay. Me agrada recitar poemas, se que es cursi para mi pero... — De ninguna manera — Le interrumpí seria — Es increíble. Admiro la capacidad de las personas que recitan poemas como suyos de trasmitir sentimientos en los lugares más recónditos de nosotros mismos — Establecí sincera. — Por favor recita alguno — Le pedí con una sonrisa cálida, para darle confianza — Jake afirmo con un movimiento de cabeza. — ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito con que imploro te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. — Exclamaba como lo hace un típico poeta grandioso capaz de trasmitir una tonelada de sentimientos. Recitaba realmente bien, algo me impulsó a vocear otro párrafo — Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás y te amo, y en mis locos y ardientes desvarios bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más — Complete avanzando dos párrafos del poema. Mis mejillas se tornaron rojizas. — Me has dejado sin palabras — Aviso sonriendo por primera vez y si no está de más decir: su sonrisa era el paraíso, era otro cielo. Que sonría, por favor que sonría más. Sin sonríe habrán más universos dentro de mi cabeza por los cuales transitar — Tu a mi me has dejado atónita — Aclare, prontamente cruce mis brazos intentando abrazarme a mi misma. — Tengo frío — Manifesté — Es raro ya que ayer hacía calor. Jake se despojo de su chamarra poniéndomela a mi por "encima". Se acomodo dejándome ver tan solo su perfil. —¿Tú no tienes frió? — Le cuestione para romper el silencio en la atmósfera— Estoy bien — Respondió seco. — Está oscureciendo — mencione viendo como las luces automáticas se iban apagando tenue .— Tengo sueño, ¿cómo que horas serán?.
— La ultima vez que mire la hora eran las siete y media, ya deben ser aproximadamente las ocho. ¿Duermes muy temprano?— Últimamente a las 9.— Ven — Me pidió tocando el piso, señal de que quería que me acercara más a el pues estábamos un poco separados. Me acomode tan cerquita de el que ahora si, su olor me drogaba. Coloque mi cabeza con algo de timidez en su hombro, hasta que me quede dormida - no muy profundamente -.
Desperté con la chamarra de cuero de Jake cubriéndome como si fuese una cobija, mi cabeza estaba en su pecho y uno de mis brazos se mantenían en su abdomen el cual era un tanto duro; consecuencia del ejercicio. Inmediatamente me separe, mis mejillas cambiaron por tercera vez en su presencia a un color rojizo.
— ¡Hasta que te despertaste! — Exclamó con una sonrisita apenas prolongada. Me acongojó rápido el hecho de que estábamos allí aun, una parte de mi quería ir a casa.
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Continuara
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