martes, 21 de agosto de 2012

Capitulo 6

Capitulo 6
Conversaciones

  Deberías marcharte a tu casa, ya es muy tarde para ti — Me dijo después de unos segundos de silencio parcial, me equilibre de nuevo en el planeta tierra.  — Somos diferentes, ¿no? — Interrogue de la nada — Pero hasta en un rompe cabezas tienes que acomodar las piezas un tanto distinto para que logren encajar. Ojala tengamos una linda amistad — Replique para finalizar.


Los intensos rayos solares traspasaban las cortinas de la gran ventana de mi 
habitación a consecuencia de ello desperté mareada. Me levante con pereza a abrir las ventanas, el sol parecía más intenso que otras veces y también más hermoso.
 Aun permaneciendo al lado de la ventana eche un vistazo al reloj en la pared, "9:30" tenía permiso para llegar tarde a la preparatoria puesto que no conté con las primeras dos clases.

Desde ese angulo contemple a los niños que vivían en la colonia jugar delante de mi casa, mis vecinitos parecían muy contentos. ¡Que lindo despertar con tan bonita impresión de la vida! la inocencia de los niños que son felices con una simple pelota de fútbol. Sorprendentemente me percate de que Andrew igualmente jugaba, acompañándolos en sus juegos con una sonrisa que no se desvanecía, aparentaba mucha alegría, jamás hubiera imaginado encontrarme con esa imagen.  
Me arregle lo suficiente para un nuevo día, emplee mi rutina mañanera.
Me marche con discreción de mi hogar... cerré el portón extenso de la misma produciendo un ruido escandaloso que atrajo la atención de los niños y del mismo Jake el cual ya se encontraba únicamente observando a los pequeños jugar.
Sentí su penetrante mirada sobre mi, a lo que sólo me pude sentar a su lado. — ¿Cómo amaneciste? — Le pregunte con una leve sonrisa — Igual que siempre, ¿y tu? — Me contesto cortante    Muy bien   Respondí. Luego de un silencio imponente me anime a preguntar para crear una pequeña conversación   Por lo menos, ¿el sol si te gusta?.
 De hecho, me molesta. Nada más es un circulo cegador que aturde.
 ¿Hay algo que no te molesta?   Cuestione. Jake me lanzo una mirada asesina e hizo una mueca de enfado a lo cual me limite a reír, su expresión fue chistosa.

 ¡Vamos! ¡Sonreír no es tan difícil y es gratis!  Exclame animada haciendo que me mirara de nuevo. Sonreí ampliamente mostrando mis dientes para ejemplificar, Jake finalmente sonrió sin querer.

Se levantó de la vereda dándome su mano para que me incorporara, una acción amable me extraño de su parte, su mano estaba muy suave. La tome de una forma cordial.
Con habilidad tomo su mochila, metió sus manos en los bolsillos delanteros de sus Jeans y empezó a caminar con suma tranquilidad hacía adelante — A ese paso llega primero una tortuga que tu — Clame traviesa. Lo seguí pues probablemente iba al Instituto  
— Lo mejor esque no estoy en una competencia con ninguna tortuga.— ¿Qué no tienes sentido del humor? ¡Relájate!— Siempre estoy relajado.— No se nota mucho — Prorrumpí sacando la lengua juguetona — ¡Hey! ¿Te gusta correr? — Pregunte trotando — No — Contesto con sequedad — ¡Aish! ¡Ya lo imaginaba! — Declare.  — Hablas demasiado — Exclamo con el enfado de siempre.
Así consecutivamente seguimos caminando las 6 cuadras que debíamos recorrer para llegar a nuestra meta. Andrew de repente reía ante mis comentarios, no era como si muriera por hacerlo reír no obstante, si quería que fuéramos buenos amigos por un motivo del cual no había hecho completa conciencia. Al llegar, unas chicas nos veían mucho - sobre todo a mi - seguramente era ya que llegue con su amor platónico. 
— ¡Eres un galanazo! cuando te estableces en cierto lugar atraes muchas miradas femeninas — Emití levantando mis cejas y con una extensa sonrisa, el no me dejo nada y siguió caminando dejándome atrás.
— ¡Jane! ¡Jane! — Me hablo una voz de mujer haciéndome volver drásticamente a la realidad. Me estaba quedando prácticamente dormida en pleno laboratorio. Se trataba de la única compañera con la que hablaba en toda la escuela en pocas ocasiones...Marie, - ella era rubia y muy bonita -.  — ¿Si?  — Pregunte adormilada  — Estas durmiéndote ¿qué te sucede? ¿te sientes bien? ¿quieres que llame a alguien? — Me bombardeo en tantas preguntas que me desoriente en mayor grado  — No, no. Así estoy bien  — Le dije sin el control total de mis palabras  — ¿Qué a ocurrido en tu vida? ¿Has hablado con Andrew?  — Me interrogó acomodándose derecha en el banco donde se encontraba  — Si  — Conteste sin entender el por qué de su cuestionamiento, ella me miro de una forma que no pude traducir  — Es lindo por dentro  — Confesé  — ¡Oh!  — Fue lo que alcanzo a pronunciar segundos antes de que entrara el profesor de química.
Voltee mi vista a otro lado sin prestar atención a la clase, pude mirar a Jake de lo más normal sentado con su bata de laboratorio para nada arrugada. Pude darme cuenta de como unas chicas al rededor de su mesa lo miraban derritiéndose, ni siquiera el sol lograba causar tanto desvarió en ellas. El parecía incomodo; ¡Y cómo no habría de estarlo!.

— ¡Hey! ¡Jake! 
— Grite en llamado a mi compañero corriendo tras el - Transitaba con su motocicleta -, Andrew se detuvo luego de unos minutos, al pararse mi respiración resonaba en medio de la calle, sería de ciegos no darse cuenta lo agitada que me encontraba, me miro con seriedad sin pronunciar palabra — Estuve pensando....¿qué tal si caminamos por allí para conocernos mejor? ¡Vamos! eres mi único amigo — Dije jalándolo del brazo con cara de suplica — ¿Amigos? — Cuestiono sin entender — Bien, solo dejare la moto en mi casa...no tardo — Exclamo.

domingo, 19 de agosto de 2012

Capitulo 5

Capitulo 5
¿Amigos?


— ¡Viviremos cerca! — Exclame con alegría, me producía un encanto extraño el hecho de tener a un compañero de mi preparatoria cerca, un amigo. — ¿En serio? — Dijo con tono sarcástico, por lo cual reí levemente — ¡Si! En serio — Aclare con una sonrisa muy amplia. Jake se bajo de su bicicleta con suma lentitud, acomodándose frente a mi  ¿Me dejas ser tu amiga? — Me anime a solicitarme de modo tímido, moviendo mi pierna a consecuencia de los nervios, era la primera vez que pedía tal cosa.
 — ¿Eh? — Titubeo desorientado — Soy muy distante, no comprendo porque una niña como tú querría ser amiga de alguien como yo, resulta casi ilógico — Declaró confundido. Por primera vez abría sus sentimientos — Algo en tu mirada me evoca una sed insaciable de conocerte — Confesé mis suposiciones, poniendo dos de mis dedos en su frente de forma fraternal. Posteriormente arrebate mis dedos de su frente. Mi compañero sonrió muy apenas. — Tus expectativas sobre mi son muy altas, esperas más de mi de lo que puedo darte — Argumento aun con esa sonrisa apenas notable.
— No te conoces bien, es eso. ¿Qué te parece si te ayudo a conocerte a ti mismo? se que suena loco, pero no hay nada que perder. Reitero que deberíamos ser amigos.
— ¿Es así? Entonces, demos una vuelta, ayúdame a conocer esté lugar — Me propuso guiñando su ojo, con la sonrisa más forzada que haya visto en mi vida. ¿Tanto le costaba una sonrisa sincera? ¡Vamos! no es difícil.— Será en otra ocasión pues esta vez tengo algo particular que realizar.
— ¿Qué harás? no quiero parecer entrometido, si no me quieres decir, entiendo.
— Iré a un orfanato con unos niños naturalmente huérfanos. Allí vive un niño muy especial ¡Es un amor! desearía  adoptarlo  Andrew me vio asombrado.
— No sabia que hacías esa clase de obras de caridad. — Es lo que más me gusta. ¿Te puedo acompañar? — Desde luego  Acepte. Jake rápidamente se subió a su bicicleta y me señalo la misma — Sube  Me pidió, yo hice lo requerido. Antes de que empezara a pedalear acople lentamente mis manos al rededor de su cintura con timidez. Le indique donde se encontraba el lugar mencionado.

Al llegar, varios niños se abalanzaron hacia mi con un abrazo de por medio — ¡Ha venido! ¡Nuestra Jane a venido!  Gritaban felices, dando brincos de alegría. Era majestuoso causar esa clase de sonrisas relucientes en los pequeños, me sentía agraciada — Preciosos, el es Jake y también vino a visitarlos  Avise señalando al chico con una sonrisa — Hola Jake  Saludaron en unisono  ¿Eres novio de nuestra Jane?  Le preguntó muy curiosa Lili a Jake, una de las niñas del orfanato, si por algo se distinguía era por sus preguntitas imprudentes, y por lo dulce que era. 
— Sería muy triste porque me has gustado desde que cruzaste la puerta, nunca me había parecido lindo nadie — Manifestó la pequeña sonrojada hasta el tímpano, me eche a reir inconsolablemente. — No lo soy, pero tu eres preciosa — Dijo Jake tomándola entre sus brazos, hecho que me hizo estremecer, figuraba en su rostro la primera sonrisa sincera, la escena iba más allá de lo conmovedor. — Jane es mi novia, así que Jake no podría ser novio de ella — Reclamo con tono de voz de posesión mi querido David. El pequeño al que yo pretendía adoptar. Voltee a ver a Andrew y su entre cejo estaba fruncido, mostraba una sonrisa a medias. Lo observe con cara de suplica y soltó una carcajada comprimida  Así que...¿son novios?  Cuestiono soportando sus incontrolables ganas de tirarse al suelo a reír — Creo  Aclare riendo, la cara de David ahora se miraba desconcertada  Claro que somos novios. De hecho, nos casaremos  Exclamo con una sonrisita orgullosa el pequeño de apenas 6 años.
 El tiempo paso igual de rápido que siempre. A mi nuevo amigo lo llamó alguien a su nuevo celular del cual desconozco la procedencia, tras esa llamada su mirada cambio a una de completa seriedad, idéntica a la usual. Un "Vayámonos ya" surgió de sus labios con destreza, por lo cual enseguida nos despedimos en el orfanato. Próximamente no dude en preguntarle porque la prisa, ya que su pedalear era de una persona con mucha urgencia de llegar a su meta previamente definida, el chico me evadía con su simple mirar. "¡Por fin llegaste Valenzuela!" proclamo un hombre de más o menos 26 años de edad. Jake se subió sin decir nada, partieron a una gran velocidad en el carro lujoso.


Sin mucho que realizar me retire a mi hogar a meditar un rato, relajarme con un buen libro o una linda canción, pues cuando ya no queda mucho, una canción te proporciona basta energía.
Salí a tomar aire fresco luego de hacer las actividades mencionadas anteriormente, me tope con una mujer de alrededor de 23 años luciendo el vestido más corto y ajustada que haya visto en mi vida. Se encontraba parada frente a la casa de Jake, contemplando el lugar con curiosidad 
 ¿Se encuentra Jake Andrew?  Me pregunto sin antes examinarme de arriba hacia abajo con descaro — Si vive aquí, chula. Pero no se encuentra — Avise con una sonrisa sincera sin tomar en cuenta su desfachatez  Dile que no va tener otra oportunidad conmigo  Expreso acomodándose los senos sin pudor, después subió a su carro negro tomando partida.  ¡Un por favor no hace daño! — Grite bromeando antes de que se adentrara completamente a su automóvil por lo cual se limito a dedicarme una mirada asesina.

Permanecí allí observando el cielo con delicadeza, me encantaba ver las estrellas, eran pura sublimidad. Las estrellas siempre están allí, brillando para ti aun cuando los demás se convierten en oscuridad. Pero, siempre habrá alguien más importante: la luna. Aquella persona que brilla aun más ante la plenitud de la oscura noche. — ¿Qué haces aquí? — Me preguntó un Jake un poco despeinado logrando sacarme de mi galaxia. Choque en su planeta disperso —  Por aquí vivo, ¿recuerdas? — Dije sonriendo igual que la mayoría del tiempo. El me miro con enfado. Continuamente se introduciría a su gran casa — ¿Te gustan las estrellas? — Le interrogue en un tono de voz elevado antes de que entrara de lleno a su nuevo hogar — No — Confeso seco deteniendo su paso — ¿Por qué? — Le pregunte de nuevo interesada — Son sólo rocas fúnebres.— ¿No te parece extraordinario que unas rocas fúnebres puedan brillar? — Demande a su respuesta muy alegre, volteando mi cuerpo a mi lado opuesto para quedar cara a cara — Una muchacha te dejo un recado. Ha dicho que no tendrás otra oportunidad con ella, si es tu novia deberían hablar, porque en clase de matemáticas ella no era justamente la que te beso — Advertí cambiando de tema inesperadamente 
— ¿Te importa? 
— No me gusta que los hombres jueguen con los sentimientos. El corazón no ha sido diseñado para ser tratado como un juguete y los sentimientos no son hechos para entretener momentáneamente.— Yo se lo que hago con mi vida.— Eres muy grosero. Siendo amigo, ¿eres de acero, cierto? — Opine riendo.— Y tu eres de porcelana. No quiero ser yo el desdichado que te rompa    En ese momento, no supe que decir. Por primera vez en muchos años me habían robado las palabras, el era un ladrón de oraciones. Eso era.

Continuara

martes, 14 de agosto de 2012

Capitulo 4

Capitulo 4
Nuevo vecino

— ¿Cuánto dormí? — Le pregunte resignada — Algunos 15 minutos, no fueron muchos. — Aviso con normalidad, no presentí que fueran solo esos cortos minutos, sentí dormir varias horas. En ese instante alguien abrió la puerta con suma rapidez, se trataba de mi padre con el mismísimo bibliotecario, ambos ya parados frente a nosotros. Al recapacitar, en seguida me incorpore a Jake quien ya se encontraba recto pisando el piso, parado con una expresión de seriedad en su rostro. — Hija, vamonos — me ordenó mi padre fulminando con la mirada a Jake — No, niña. Tu no te vas sin antes tener una disculpa de mi parte, y para usted igual joven. Cometí un gran error al irme a mi hora de almuerzo dejando la puerta cerrada, en verdad creí que no había nadie — Se disculpo el bibliotecario, era un señor desordenado, que parecía tener días sin llevar contacto con el agua y un poco bipolar. Era el prototipo contrario a los comunes bibliotecarios. — Una disculpa, ¿es todo? — Espeto Jake con el entre cejo fruncido. Papá y yo nos fuimos a casa como si se tratara de una urgencia, no me otorgo ni un minuto para despedirme de Jake Andrew, el cual se fue con paso lento del lugar en el que duramos poco más de 5 horas. Mi padre - Javier - permanecía reservado - En realidad: siempre era así, nunca platicábamos, solo cruzábamos una que otra oración como; "Buenos días", "Hola", "Buenas noches" o "¿Cómo te fue hoy?", nuestra relación no era para nada estrecha -.De ese viernes hasta el lunes; los días transcurrieron bastante tranquilos. Me ocupe de mis clásicas actividades. Yo atendía el aseo en casa porque mi padre trabajaba casi todo el día pues sus jornadas en la empresa donde se desempeñaba como contador eran de 6 horas pero el hacía tiempo extra por simple gusto, era un obsesionado con trabajar allí. Desde los 12 años deje de contar con una madre, tarde dos años en asimilar que mi adorada mamá estaba muerta. Aun la recuerdo con su cálida sonrisa y su amabilidad con todos, ella era preciosa. Mi padre se volvió muy amargado desde que mamá tuvo un accidente automovilístico y por desgracia falleció, no lo juzgo...lo comprendo.

Al día siguiente me dirigí a mi presunto mesa banco, siendo capturada por la mirada incógnita de algunas personas, en su mayoría hombres, de inmediato me percibí incomoda y figure escribir en una de mis libretas para evadirlos. La gente en esa escuela hasta la fecha me parecía muy descuidada, te observaban sin precaución, les importaba poco si los delatabas en pleno acto.Algunos minutos después pude esperar la llegada de la profesora de matemáticas con total normalidad, hasta que todas las miradas de las chicas se centraron en un solo hombre: precisamente Jake. El jovencito apenas llegaba, el rompe corazones se la quiso dar de rebelde por un día llegado tarde sin contar que la profesora llegaría aun más tarde que el. Era eso, ¿o no?. — ¿Has traído el USB? — Le pregunte con referencia al proyecto de Informática sobre las redes sociales — Si — Contesto evasivo, su frialdad era peor que la de un millón de hielos — ¿Iremos a imprimirlo? — Le cuestione por segunda vez — Si quieres ir sola...adelante 
— Espeto sin verme, moviendo su brazo hasta mi mesa y poniendo allí el USB. Al parecer volvía a ser el mismo que conocí desde un principio, un Jake que no trataba con nadie excepto su amigo Carlos. 

Antes de que tocara el timbre - Siendo que la maestra nunca llegó - una chica con una falda muy corta y un escote prolongado llego a la clase atrayendo rápidamente la atención de muchos hombres en el salón, ella se acercaba
a Jake, hasta que finalmente tomo asiento de una forma "sensual" sobre su mesa rodeándolo con sus manos por su cuello.  Se acercaron de un instante a otro para concluir en un pequeño beso en los labios. Solo un beso entre ellos que me produjo un cosquilleo para nada agradable, mi piel se erizo sin entender el por que, tenía la pregunta...mientras no la respuesta. Todos los mirabas impactados, no era para menos. La popularidad de ambos se salía por los poros, esos dos chicos eran muy afamados y que se hayan besado en medio de el salón iba a ser la novedad en boca de muchos.
 — ¿Quién era ella? — Le preguntó un compañero de clase llamado César.  — No te incumbe — Pronuncio Jake con desprecio  — Calmado amigo. Solo preguntaba. — Se defendió César. 
Andrew no le tomo mayor importancia, prosiguió estudiando esos libros matemáticos que parecían su mayor trauma.

— ¿Si? — Dijo percatándose de mi mirada sobre él, causando un desequilibrio dentro de mi — ¿Quién imprimirá el trabajo? — Le pregunte con seriedad — Me da igual — Predispuso seco — En nuestro trabajo, ¿conoces la definición de equipo? deberías preocuparte — Manifesté transfiriendo tal cual mis pensamientos a mi boca, sin titubeos de menor grado — ¿Preocuparme por esto? no, gracias. Me preocupo por otros sucesos de mayor contundencia en mi vida.
— No te entiendo, cariño. Intento entenderte, porque eres con quien he tenido el mayor acercamiento en está preparatoria nueva para mi, pero parece imposible. No dejas de evadir, ¿pretendes jamás tener amigos? 
 
— Eso a lo que le dicen "amistad" no es nada aparte de un disfraz de los hipócritas para atacarte donde más duele. — Eso no es amistad, lamento informarte que estás en lo incorrecto. — Lo contradije con una pequeñísima sonrisa — ¿Por qué de repente eres tan diferente? — Pregunte con esa sonrisa mencionada anteriormente — No quiero lastimar a nadie — Declaro tranquilo, acercándose a mi desde su banco para charlar "Frente a frente" — ¿Qué? — Dije sin comprender. Jake iba a pronunciar algo más pero el timbre sonó por fin dejándonos un poco aturdidos. Prácticamente tuvimos descanso.

Próximamente partí sin la compañía de nadie a la papelería del Instituto para imprimir el proyecto de informática.
La tarde en la preparatoria transcurrió veloz...al recobrar mis cinco sentidos caí en cuenta de que ya me encontraba caminando por la colonia en la cual se establecía mi casa. Por atrás se escuchaba perfectamente el pedalear de una bicicleta, justo en el momento en el que decidí voltear  la voz de la persona que transitaba libremente en su transporte resonó ante mis oídos produciéndome un escalofrió y pausando mi paso deprisa.
— ¿Qué haces por acá? — Cuestione cuando se acerco hasta donde yo estaba caminando.
 
— Por aquí vivo ahora. — ¿Cómo? — Reclame desconcertada. ¡Si que la ciudad era pequeña, y las coincidencias muy grandes!. Deduje que los camiones de mudanza que llegaban constantemente en los últimos días eran de su familia. — Lo que oíste — Expuso con expresión de enfado — En la casa de allá — Manifestó señalando una casa extraordinaria. Daba la impresión de alguien con dinero a grandes cantidades, se encontraba una cuadra de la mía. La idea no la analizaba al cien por ciento, ¿El popular y yo...vecinos?.

Continuara

sábado, 11 de agosto de 2012

Capitulo 3

Capitulo 3
Comportamientos incomprensibles

 ¡Por fin llegamos!  Exclame una vez cansada de caminar ya que estaba lejos la preparatoria de la biblioteca - No se trataba de la biblioteca del Instituto, sino otra -. Jake se limito a mirarme sin espetar. Tomamos asiento frente a una de las computadoras que se establecían allí — Tu empieza a buscar ¿si? — Solicite — De acuerdo — Afirmo sin verme. Estuvimos haciendo exclusivamente el trabajo: sin trasmitir palabras de algo más que no fuese lo escolar. Iba a tomar mi libreta para apuntar unas cuantas paginas importantes de la web y el casualmente igual tomaría su libreta - la cual yacía al lado de la mía -. Sin planearlo, nuestras manos se encontraron en una sola, el mantenía su mano arriba de la mía, ambos fijábamos nuestras miradas en la escena, involuntariamente trague saliva. Mi corazón se aceleró intensamente, percibí una opresión leve en mi pecho...muchos sentimientos dramáticamente se revolvieron dentro de mi. Provisionalmente subí mi mirada, encontrándome así con la suya causando una especie de magia adherida al momento. La magia se esfumo íntegramente cuando despojo su mano y su mirada violentamente. Aclaro su garganta, se acomodo en la silla y para concluir siguió tecleando con normalidad. "Tonta" use el adjetivo en mi propia contra.
— Hemos terminado — Aviso apagando la computadora de escritorio, por consiguiente guardamos nuestras cosas, el en su mochila negra y yo en mi amplia bolsa: caminamos hasta la puerta de salida. — ¡Mierda! ¡Está cerrado! — Voceo viendo la puerta, intentando abrirla cada vez más desesperado, moviendo la perilla con exasperación. Está vez fui yo la que se limito a observar. Jake dio algunos pasos hacia atrás de la puerta luego corrió hasta la misma y la empujo con todo su peso haciendo que está se tambaleara. Aplico ese procedimiento varias veces sin conseguir nada aparte de un seguramente dolor de hombros y espalda — Está muy duro — Replico — ¡Nos dejaron encerrados! ¡Vaya! — Expuse mi preocupación.
 
— Tendremos que esperar a que venga alguien 
- No creo que sea pronto, mañana hay ausencia de personas. Es sábado.— Demonios, es cierto — Mencionó inflando sus mejillas en señal de pensar en algo definido, lo cual  me provoco gracia y sonreí sin pensar; su apariencia era tierna haciendo aquello. — ¡Ya se! podemos llamar a alguien por medio de un celular — Planteo luego de unos segundos de silencio, sacó su celular de su pantalón — No tiene carga, lo que me faltaba — Replico molesto tirándolo sin resguardos al piso; cabe destacar que era un celular de los más actuales, incluso se veía nuevo. ¿Cómo alguien tira su celular ultima generación? es prácticamente tirar varios miles. Saque mi celular y llame a mi padre, dándole datos necesarios para que viniera a salvarnos de pasar algunas largas horas acá. Era una gran indulgencia no fijarse si habían personas aun en los pasillos de las computadoras, afirmativamente la Biblioteca en la que estábamos era gigante, aun así, se debe permanecer con un control del lugar.
— Solo esperemos, mi padre está en camino. — Musite. El se sentó al lado de la puerta en el piso. Yo, por el contrario, tome un libro de los grandes estantes sentándome a un lado de mi compañero y comencé a ojear aquel desgastado libro de hojas amarillentas — ¿Te gusta leer?— Me cuestionó. Hecho que me dejo casi perpleja, por fin aparecía dispuesto a entablar una conversación como dos jóvenes de 16 y ¿17 años? más o menos normales — Si, bastante. También escribir. Un día no muy lejano publicaré un libro, quizás dos u tres. — Le conté ilusionada al pensar si realmente eso era lo que me deparaba el futuro. Nos encontrábamos cerca uno del otro y, por primera vez no lo presentía tan adverso. Su corazón y el mio en cierto punto ya no se rehusaban a tratarse bien. Andrew dejó de ser el "Chico rebelde" por un momento, en sus ojos pude percibir una vibra distinta, la oscuridad se apagaba y hacía inicio a una chispa que a cada momento se extendía dentro de si. — Es un buen plan para el futuro — ¿A ti que te gusta hacer? — Permaneció callado viéndome mientras supongo pensaba claramente, para luego contestarme con suma lentitud.
— Tocar la guitarra, la batería y el piano. También me gusta leer, estudiar matemáticas y escuchar música.
— Perfecto, son muchas actividades. ¿Hay algo más que te gusta hacer de repente? presiento que si.
— Si lo hay. Me agrada recitar poemas, se que es cursi para mi pero... 
— De ninguna manera — Le interrumpí seria — Es increíble. Admiro la capacidad de las personas que recitan poemas como suyos de trasmitir sentimientos en los lugares más recónditos de nosotros mismos — Establecí sincera. — Por favor recita alguno — Le pedí con una sonrisa cálida, para darle confianza  Jake afirmo con un movimiento de cabeza. — ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito con que imploro te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. — Exclamaba como lo hace un típico poeta grandioso capaz de trasmitir una tonelada de sentimientos. Recitaba realmente bien, algo me impulsó a vocear otro párrafo — Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás y te amo, y en mis locos y ardientes desvarios bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más — Complete avanzando dos párrafos del poema. Mis mejillas se tornaron rojizas. — Me has dejado sin palabras — Aviso sonriendo por primera vez y si no está de más decir: su sonrisa era el paraíso, era otro cielo. Que sonría, por favor que sonría más. Sin sonríe habrán más universos dentro de mi cabeza por los cuales transitar — Tu a mi me has dejado atónita — Aclare, prontamente cruce mis brazos intentando abrazarme a mi misma. — Tengo frío — Manifesté  — Es raro ya que ayer hacía calor. Jake se despojo de su chamarra poniéndomela a mi por "encima".  Se acomodo dejándome ver tan solo su perfil. —¿Tú no tienes frió? — Le cuestione para romper el silencio en la atmósfera— Estoy bien — Respondió seco. — Está oscureciendo — mencione viendo como las luces automáticas se iban apagando tenue .— Tengo sueño, ¿cómo que horas serán?.
— La ultima vez que mire la hora eran las siete y media, ya deben ser aproximadamente las ocho. ¿Duermes muy temprano?— Últimamente a las 9.— Ven — Me pidió tocando el piso, señal de que quería que me acercara más a el pues estábamos un poco separados. Me acomode tan cerquita de el que ahora si, su olor me drogaba. Coloque mi cabeza con algo de timidez en su hombro, hasta que me quede dormida - no muy profundamente -.

Desperté con la chamarra de cuero de Jake cubriéndome como si fuese una cobija, mi cabeza estaba en su pecho y uno de mis brazos se mantenían en su abdomen el cual era un tanto duro; consecuencia del ejercicio. Inmediatamente me separe, mis mejillas cambiaron por tercera vez en su presencia a un color rojizo.
— ¡Hasta que te despertaste! — Exclamó con una sonrisita apenas prolongada. Me acongojó rápido el hecho de que estábamos allí aun, una parte de mi quería ir a casa.
_______________
Continuara

Capitulo 2

Capitulo 2
De desconocido a conocido

— Me gusta el misterio — Respondí con una sonrisa a medias dejándola con el beneficio de la duda, no negaría que una atracción de una potencia por primera vez percibida me hacía sentir choques eléctricos dentro de mi ser al verlo, no obstante no iba a contestarle abiertamente que me atraía de cierta forma  — ¡Niegáme que es guapo! — Me pidió derrochando un gran suspiro, pareciendo una niña enamorada, ¡Si que era una chica expresiva! — No puedo negar que es guapo — Acepté — A todo esto...mi nombres es Jane, ¿y el tuyo? — Me presente con una sonrisa — ¡Marie! — Contestó enfatizando, alzo su mano creando un saludo exagerado.

Estábamos en clase de informática; casi nadie participaba, mis compañeros mantenían un semblante de sueño sin disimulos de por medio. En dicha materia, la profesora pidió la respuesta a la pregunta; "¿Qué relación tienen los portales de Internet con la sociedad?" quiso que la participación fuese voluntaria pero nadie levanto la mano. Viendo el problema, tuve que hacerlo yo, enseguida la profesora me concedió la palabra 
— Claro que depende del portal que se visite, existe cierta relatividad  Conteste sin la menor duda de lo que estaba hablando.   ¿Alguien más quiere aportarnos sus ideas?  Solicitó la profesora. Fue entonces cuando sorpresivamente Jake levanto su brazo izquierdo. Haciendo que todas las miradas se centraran en el con atención, se silenciaron totalmente — Para dar una respuesta más exacta a la que realizó mi compañera; depende de la frecuencia con la que se visite el portal, el tipo de portal, la frecuencia de interfaz usuario-maquina, la mentalidad de las personas, el tiempo que se dedique y el tipo de intereses que se preste  Dijo. Su voz... esa voz varonil cuadraba perfecto con su aspecto de chico rudo. — Las dos respuestas son correctas de alguna forma. Su compañero Andrew especifico más, mientras que la jovensita quiso decir algo más resumido, pero igualmente valioso — Explicó sin problemas la maestra de algunos 35 años. Voltee a ver a Jake quien se encontraba a mi lado con su cabeza sobre sus manos, era el típico pose de cuando alguien está aburrido o reflexionando. En ese instante rosamos miradas turbulentamente. Su mirada resultaba más fría que el hielo y más oscura que la noche. Algo se estremeció dentro de mi, me sentí chiquita. Gire mi vista a otro lugar sin el menor recato de una forma brusca. No lograría soportar por más de un minuto su penetrante vacío reflejado en aquellos hermosos ojos, a ese chico le hacía falta algo aunque pareciera que no, se sentía hueco...podría jurarlo con tan solo ver en sus ojos. — En este trimestre tendrán que realizar un proyecto sobre un tema libre obviamente referente a lo que es la informática, la computación en sus derivados. Primero me presentarán su tema impreso; lo evaluaré y para finalizar lo expondrán ¿Queda claro?. Solo tienen una semana y será en parejas, tienen un minuto para hacer su equipo — Replicó la profesora. Me percibí completamente desubicada, aparentemente todos ya habían formado su pareja, inclusive Marie. — Se acabo el minuto ¿Todos tienen equipo, ya? — preguntó la maestra — Que levante la mano quien aun no — Finalizó la orden. Por tanto, levante mi mano un poco insegura. El único que tenía su brazo levantado al igual que yo, era precisamente Jake, no fue porque nadie quisiera entablar un equipo con el, sino porque no se dignaba a aceptar tal propuesta. 

— Usted señorita Miller y el joven Valenzuela harán pareja de trabajo — Ordenó de nueva cuenta, trabajaríamos juntos por un basto tiempo el rompe corazones y yo. Un suspiro salio involuntariamente de mis adentros al clavarme en la idea. Jake seguía de perfil sin mostrar importancia a la cuestión. A pesar de que yacía a mi lado, era adverso a mi. Mis compañeros se encontraban preparando un poco para el nuevo proyecto de trimestre que ocuparía un valor del 70% de la calificación final, todos... menos Jake Andrew y yo. "¿Cómo nos pondremos de acuerdo si se rehúsa a tratar conmigo?" me pregunte a mi misma. 
Lo observe sin el menor descaro mientras mi corazón se agitaba en mi pecho, revoloteando de allá para acá. Mi compañero de trabajo leía un libro de las matemáticas. Tomé un sorbo de aire, cerré por tres segundos mis ojos e iba empezar a hablar, de hecho abrí mi boca para iniciar una oración pero cuan grande fue mi sorpresa cuando de la nada quito su vista del libro, fijándose en mi: — Podemos hacer el trabajo sobre las redes sociales — El joven mantenía su típica mirada fría— Me parece bien — Replique viéndolo sonrojada, el me miro por unos segundos más sin hacer ninguna clase de gesto o pronunciar palabra; para luego concentrar su vista en el libro matemático. Era muy guapo, no cabía duda.
El timbre que indicaba la hora de salir de esa clase me aturdió completa. Cuando Jake se paro enseguida me percate de que absolutamente todas lo miraban. Unas disimuladas y otras muy lejos de eso casi babeando. Camine hasta el otro salón, por supuesto que sin antes ver mi horario. Cuando terminó CIENCIAS iba a irme siendo breve, ya que Jake estaba al lado de mi, la vibra que desprendía era muy fuerte, su energía era magnética 
— ¡Espera! — Exclamo haciendo que mi iluso corazón se alarmara y empezará a latir como loco — ¿Si? — Musite — ¿Dónde haremos el proyecto de Informática? — Me pregunto creando una mueca, milagrosamente formó una expresión en su rostro. — Ehh... — Omitió. Al tiempo, aclaraba su garganta al parecer incomodo, pasaron algunos segundos en los que no obtuvo mi respuesta, definitivamente cuando entro a mis pensamientos es difícil salir de allí, me sumerjo profundamente — Puede ser en la biblioteca — ¿Qué tal el viernes al salir? — Que así sea — Acepte el trato.

Desde el lunes hasta el viernes; los días transcurrieron veloces. La rutina era la misma de siempre, llegar a mi casa en transporte público, estudiar, asearme, comer, leer por la noche, hacer el aseo en mi hogar y hacer tarea.

Fui a dejar unos libros a mi casillero. Y, tres casilleros al lado se encontraba Jake recargado  en su casillero ya mencionado, manteniendo su mirada en mi con firmeza. Lucía particularmente guapo, con toques de despreocupación. Portaba una chaqueta de cuero negra, una camisa simple de manga corta con cuello en "V" también negra y unos Jeans ajustados a sus atractivos físicos. Andrew tenía en su posesión un muy buen cuerpo por el cual muchas chicas deliraban. 
 Deberíamos irnos o se hará tarde para ti  Manifestó desde allá, confirme con la cabeza acercándome. Pronto llegaríamos a la biblioteca, el camino fue silencioso pero no me importaba, porque su perfume me saciaba. "Haz un esfuerzo por mantener quietos esos pensamientos que en veces se salen de contexto" me pedí a mi misma, no debía llegar a sentir nada por Jake. Nada. Yo ya tenía a Ricardo - mi ex novio -, sin embargo...algo me decía que está visita a la biblioteca juntos iba a cambiar mi vida.

Continuara



sábado, 28 de julio de 2012

Capitulo 1

Cenizas de amor
Formatos para WORD:
- Fuente: Tahoma. 
- Tamaño: 9.5
- Numero de hojas máximo: 2 y 1/4 o 2 paginas normal y recomendado.


Capitulo 1Nueva escuela, nueva vida.
Me encontraba caminando confortablemente, con mi discreta mochila colgada en mis hombros; sentía perfectamente la cálida brisa que el viento arrastraba consigo satisfacer mi gusto por la misma, me movía suavemente la falda blanca que traía puesta, la cual iba apenas más arriba de mis rodillas; en días como esos me relajaba, hacía calor y ello se volvía aun más reconfortante. 

De un momento a otro mis ojos se abrieron automáticamente más grandes que nunca en mi corta vida de 16 años cuando percibí que mis pies se resbalaban bruscamente del piso, en cuestión de un segundo baje mi mirada por instinto. Lo que me ocurría era resultado de mucha agua esparcida sin el menor descaro en el suelo del Instituto al cual ingresaba por primera vez.  Ya estaba asimilando que me caería, sólo era cuestión de que mi equilibrio se eliminara de mi ser por completo, inclusive cerré vigorosamente mis ojos. Era mi primer día en esa escuela y mi reputación se vería manchada sólidamente, tal vez me bautizarían como "La resbalosa" por caer ridículamente. Todo era resultado de encontrarme perdida en mi angelical mundo de pensamientos ilusos.  Como ya dije, no lograba mantener el equilibrio firmemente, parecía una demente a punto de caer luchando contra el agua esparcida causante de mis conflictos. De pronto, un fuerte brazo me tomo por la espalda, me sujetó acomodándome bien firme en el planeta tierra.  Al momento de abrir los ojos cuán excelsa fue mi impresión al toparme con unos hermosos ojos café oscuro repletos de pestañitas largas mirándome fijamente como si de eso dependiera su existencia. Baje mi mirada hasta su bien lucida nariz respingada y finalice con mi vista hasta sus seguramente exquisitos labios. A tal hombre lo veía en cámara lenta, no estaba en mis planes si quiera parpadear, no si eso implicaba no observar aquellos ojos de ensueño por alguna milésima de segundo, siempre fui una fiel devota de disfrutar el momento, por lo menos desde que cuento con memoria. Lo mejor o peor - Dependiendo la perspectiva en la que sea analizada tal circunstancia - Es que el guapo nuevo conocido se encontraba demasiado cerca de mi. Tan sólo distanciado unos 3 centímetros de mi rostro. Lograba respirar perfectamente el embriagante olor que tenia impregnado de su varonil perfume, el cual se fragmentaba por el viento, siendo desprendido para las pobres mortales como yo. Su olor nutria cada una de mis células causando que mi corazón se acelerara mortífero.Mantenía sus manos acopladas en mi cintura como quien quiere no tocar pero aun así lo hace; la escena era un sueño convertido en realidad, un joven muy guapo y particularmente sexy tomándome de la cintura como en las películas románticas que miro cuando me da por lo cursi.  Algunos cabellos rebeldes color negro oscuro como la noche en su punto absoluto caían en su rostro dándole un efecto de una especie de chico rebelde. Sin mentir o exagerar el se había convertido ya en el hombre más guapo que había visto; era moreno claro lo cual inexplicablemente lo hacía lucir aun más sexy — Gra...gracias, por... — Tartamudee torpemente cuando recobre los sentidos. El desconocido me miro de arriba hacía abajo con un poco de desprecio inexplicable reflejado en sus ojos. Despego sus manos de mi cintura, en general se alejo de mi, volteo a su lado derecho. Al verlo hacer eso yo le imite... percatándonos de ese modo que muchas miradas se posaban sin el mínimo disimulo en nosotros como si estuviéramos ofreciendo un concierto, yo ni siquiera me había percatado de ello y probablemente el tampoco. Había disfrutado tan cuantiosamente la oportunidad que lo demás se volvió innecesario. El no me vio de nueva cuenta, había empezado a caminar a su meta definida cuando me atreví a exclamar con todo el valor del universo — ¡Gracias! — Dije con voz alta para que me pudiera escuchar sin problemas, el volteo a verme por más o menos tres segundos sin retroceder su paso, sin expresión alguna en su rostro igual que anteriormente. — Tu perfume es excelente — Inquirí con una sonrisa leve y una pizca de osadía. De nuevo me dio la espalda y continuo caminando con determinación sin antes lanzarme una mirada fulminante. Me bastaron esos cortos minutos para percatarme de que era alguien frió como el hielo, por que esa mirada particular que poseía helaba como si fuese al polo norte sin abrigo.  Voltee a la derecha e izquierda con una sonrisa para disimular mi incomodidad, recordando las sabias palabras de mi madre en su diario "Una sonrisa te puede rescatar de problemas y librar de momentos incómodos".Luego seguí con mi fijo camino rumbo al salón, vi mi celular antes de entrar "¡Llego 4 minutos tarde a mi primer clase" pensé. Me arme de valor y toque la puerta sin antes acomodar mi postura, de inmediato una profesora con una sonrisa amigable me abrió la puerta — Pasa — me ordenó aun sonriendo — Llegas 4 minutos tarde — Replico — Lo puedo explicar... — advertí e iba empezar a hacer lo dicho pero fui interrumpida por ella misma — No te preocupes, solo pasa y preséntate ante el salón — me pidió amablemente. Entre con timidez a la área desconocida, observe a varios jóvenes mirándome de forma extraña - como si no hubiera nadie más - , la profesora me alcanzo — Queridos alumnos: Ella es... — Se fijo en una libretita azul muy bien cuidada con una lista de nombres ordenados en filas.  Jane Natsuki Miller Hart. Ya se habrán dado cuenta que es nueva aquí así que espero que se lleven bien, a continuación se presentará — aviso. Tome un sorbo de aire antes de pronunciar mi presentación — Hola...soy Jane, espero llevarme muy bien con todos y estoy muy feliz de estar aquí — me presente brevemente, la presentación más común y estúpida que alguien haya escuchado — Toma asiento Jane — Solo había un lugar desocupado al lado izquierdo del chico que me había salvado de caer vergonzosamente, no quedaba otra opción por elegir. Me marche directamente a sentar con resignación inexplicable, próximamente la profesora de la sonrisa amigable inicio a impartir clase. Finalmente toco el timbre, estaba ansiando ese momento ya que matemáticas no era mi fuerte, aunque esa maestra llamada Rosa enseña bastante bien y es muy cálida — ¡Hola! — Salude al joven que me había tomado entre sus brazos hacía una hora más o menos, pues estábamos casi solos ya que tendríamos que ir al siguiente salón, el ni siquiera se tomo el tiempo de voltear a verme. No captaba sus actitudes, yo deseaba agradecerle con toda la vergüenza del mundo pero también con toda la valentía, primero me rescata de tan grande humillación y ahora le saludo y no recibo respuesta ¿Qué se creía? ¿Qué nadie merecía si quiera su mirada? — Bonita educación — Dije sarcástica con una sonrisa en mi cara y cierto agraviamiento al saber que no me estaba prestando una pequeña pizca de atención. Ni siquiera había escuchado su voz… es decir qué; ¿No soy digna de oírla?, Natsuki, ¿Cuándo aprenderás a tener dignidad?.  Rendida salí de ese salón a paso lento, el se quedo acomodando sus cosas — ¡Hey! ¡Bonita! así que, ¿eres nueva? — Me cuestiono un chico atractivo de rasgos fuertes — Lo sabes  Afirme retrocediendo ya que se acercaba a mi sin cautela  ¿Y qué hace una chica tan linda como tu hablando con Jake?. — ¿Jake? — Dije sin entender quien era esa persona — Ese con el que estabas es Jake, ¿no sabías preciosa? debe ser por que ese idiota no habla con nadie — Comento con desdén — Oh — ¿Qué te parece si pasamos el tiempo libre juntos? — Me propuso pegándose a mi cuerpo, atrayéndome desde la cintura causando un desconcierto en mi, en la preparatoria que estuve anterior a está los chicos eran más reservados. Alguien salió de ese mismo salón del cual ya tanto e hablado y se trataba de nada más y nada menos que Jake. Sentí el peso de su mirada sobre mis hombros recorriendo una extraña sensación jamás antes experimentada a mi espina dorsal. Simplemente me deje hipnotizar por mis pensamientos y la mirada que sostuvo en mí en cortos segundos mientras caminaba. Cuando reaccione me aleje de ese sujeto que me tenía aprisionada como si fuese una fácil — No quiero — Conteste a su propuesta sin titubeos intentando partir indignada, pero me intercepto de la muñeca deteniendo mi paso — ¿Es por qué el idiota de Jake nos miro?, ¿te gusta? — Me pregunto viéndome con el coraje que detonaban sus ojos, hice fuerza con mi brazo sacándome bruscamente, por lo cual me lastime yo misma, de igual forma me quite de su agarre y termine partiendo sin articular otra palabra, no merecía la pena. Si me gustaba o no, digamos que no era algo que le iba a contar, los sujetos prepotentes no eran de mi interés.— Ese era Rogelio — Escuche avisarme a una voz femenina efectuando mi desorbita — ¿A quién te refieres? — Pregunte. Se trataba de una chica muy bonita, específicamente rubia — Vi lo de hace un momento. El es Rogelio. siempre rebasa los limites. Casi me infarto al notar la inquietante mirada de Andrew sobre ustedes, ¡Vaya escena! — Exclamó expectante de forma emotiva —  ¿Andrew? — Replique sin entender exactamente de quién hablábamos — Jake Andrew Cordoba Valenzuela; el hombre más sexy del mundo. Aparentemente posee una atracción por ti: ¡No sabes cuanta envidia siento!, tal vez no me viste allí pero yo era una de las tantas personas que miraban cuando el te salvo de tener un accidente. Veras...Jake solo charla con un amigo suyo muy social que va en segundo curso llamado Carlos. Las notas de Andrew son excelentes unas temporadas y otras no tanto. Dicen las malas lenguas que cada día se acuesta con una prostituta sin falta, además de que oculta algo muy grave — Me explico tanto en tan poco tiempo que resulto difícil para mi procesar dicha información, ¿En serio todo eso giraba en torno a Jake Andrew? ¡Vaya que es un misterio! — ¿Te gusta?  Me preguntó la nueva conocida sacándome de órbita otra vez.

Continuara